Agustín García Calvo
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Agustín García Calvo — La Zona
Videos de Agustín García Calvo
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Tu, cuya mano
Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.
Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.
Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.
Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.
Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.
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La gracia nevando
Don din
Din dan
ya.
La gracia nevando
y el puerco sangrando
la perla temblando
la llama llamando
y el chantre cantando
y el ama amasando
nevando
la gracia en la ciudad
sin fe.
Dónde, dónde, dónde fué.
Pues aquí
pues allá
no se...
Pero ¿Que mas da?
La luna rocio
el sol su sed
el rico oro
el pobre palidez.
Eh, he
ah, ah.
Uno solo tiene aquello que da.
Don din
din dan
ya.
Nacida la vida
la peña florida
la loba dormida
la casa caida
la leche vertida
la cierva parida
la vida
nacida de la mar sin fe.
Cómo, cómo, cómo fue.
Pues así
pues asá
no se...
Pero, ¿Que mas da?
Tristeza el espejo
los ojos miel
amor el hombre
justicia la mujer.
Eh, he
ah, ah.
La grana granada
y el alba alborada
la mora morada
la pólvora helada
la carne encarnada
la sombra asombrada
granada
La grana de la paz
sin fe.
Cuándo, cuándo, cuándo fue.
pues ayer
pues será
no se...
Pero ¿Que más da?
La cal delirio
el vino pez
el reo cáñamo
y terciopelo el juez.
Eh, eh
ah, ah.
Cuando ciegue el alma
el ciego verá.
Don din
din dan
ya.
La muerte muriendo
y el rio riendo
y el papa paciendo
y el lirio liriendo
y el credo creyendo
y adán sin atuendo
de estrella en estruendo
reverdinaciendo
muriendo
muriendo la fidelidad
sin fe.
Cuándo, cómo, dónde, qué
Te diré
pues verás
no se.
Pero ¿que mas da?
Eh, ah.
Todo lo que esperes
jamás lo verás.
Don din
din dan
din don dan.
Chicho Sanchez Ferlosio - La Gracia nevando
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Sólo de lo Negado
Autor: Amancio Prada
Album: Canciones y Soliloquios, 1983
Poema de: Agustín García Calvo
Música: Amancio Prada y Chicho Sánchez Ferlosio
Solo de lo negado canta el hombre,
solo de lo perdido,
solo de la añoranza,
siempre de lo mismo.
Cuando cerro para siempre el huerto
la cancela de espinos,
entonces inventó la queja de la lira,
la flauta del suspiro.
Y desde entonces solo canta
en su torre el cautivo.
a su rueca la esclava,
el desterrado en el navío.
De la jaula aletea y sangra
el pájaro desconocido;
salir quiere y no puede,
su jaula es el mismo.
Y por eso el minero canta,
por un sol de oro limpio.
Canta el pobre, la pena canta,
no canta el rico.
Entre las piernas de la amiga,
vida busca el amigo,
y se encuentra con un tesoro,
de verdes ojos fríos.
Y así es como canta el hombre,
por su niño antiguo,
y la boca, sin pan y sin besos
y el cielo vacío.
Siempre de la añoranza,
de lo negado, de lo perdido.
Siempre de lo de otro,
nunca de lo mío.
solo de lo perdido,
solo de la añoranza,
siempre de lo mismo.
Cuando cerro para siempre el huerto
la cancela de espinos,
entonces inventó la queja de la lira,
la flauta del suspiro.
Y desde entonces solo canta
en su torre el cautivo.
a su rueca la esclava,
el desterrado en el navío.
De la jaula aletea y sangra
el pájaro desconocido;
salir quiere y no puede,
su jaula es el mismo.
Y por eso el minero canta,
por un sol de oro limpio.
Canta el pobre, la pena canta,
no canta el rico.
Entre las piernas de la amiga,
vida busca el amigo,
y se encuentra con un tesoro,
de verdes ojos fríos.
Y así es como canta el hombre,
por su niño antiguo,
y la boca, sin pan y sin besos
y el cielo vacío.
Siempre de la añoranza,
de lo negado, de lo perdido.
Siempre de lo de otro,
nunca de lo mío.
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Blancaflor - Chicho Sanchez Ferlosio y Amancio Prada
Letra
A la escuela del Supremo Ser
- tintero, puntero, pupitre, pizarra -
ha venido Blancaflor
para hacerse una mujer
como Dios manda.
- Blancaflor
-Servidor
del ser y de usted.
-Blancaflor, todos lo hombres
son mortales, Blancaflor.
-Sí, si ,si señor.
-Es así que
sabemos que
tu eres por ejemplo un hombre,
como lo indica tu nombre...
-Si señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto...
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Blancaflor sacude el pelo
y se ríe sin saber.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Muera el Ser en buena hora,
y que viva la blanca
la blanca flor
de la zarzamora.
Ante el alto comité del Ser
- fusiles, estrellas, trompetas, medallas -
se presenta Rojaflor
a cumplir con su deber
de ciudadana.
-Rojaflor.
-Servidor
del ser y de usted.
-Rojaflor, la ley es dura,
pero es la ley, Rojaflor.
-Sí, sí, sí señor.
-Es así que
la ley es que
te alistes en las banderas
y defiendas las fronteras...
-Sí señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto...
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Rojaflor por la ventana
mira las nubes correr.
Pero pero pero
pero muera el Ser
en las minas y en las olas,
y que viva la roja
la roja flor
de las amapolas.
A la mesa de su Padre el Ser
- florero, sopera, cuchillo, cuchara -
se ha sentado Flordeor
a la hora de comer
cotidiana.
-Flordeor
-Servidor
del Ser y de usted
-Flordeor, pobres y ricos
siempre ha habido, Flordeor.
-Si, sí, sí señor.
-Es así que
ya vemos que,
pese a huelgas y revueltas,
sigue el mundo dando vueltas...
-Si señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto.
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Flordeor tira la silla
y ríe y echa a correr.
Pero pero pero
pero muera el Ser
- tintero, puntero, pupitre, pizarra -
ha venido Blancaflor
para hacerse una mujer
como Dios manda.
- Blancaflor
-Servidor
del ser y de usted.
-Blancaflor, todos lo hombres
son mortales, Blancaflor.
-Sí, si ,si señor.
-Es así que
sabemos que
tu eres por ejemplo un hombre,
como lo indica tu nombre...
-Si señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto...
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Blancaflor sacude el pelo
y se ríe sin saber.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Muera el Ser en buena hora,
y que viva la blanca
la blanca flor
de la zarzamora.
Ante el alto comité del Ser
- fusiles, estrellas, trompetas, medallas -
se presenta Rojaflor
a cumplir con su deber
de ciudadana.
-Rojaflor.
-Servidor
del ser y de usted.
-Rojaflor, la ley es dura,
pero es la ley, Rojaflor.
-Sí, sí, sí señor.
-Es así que
la ley es que
te alistes en las banderas
y defiendas las fronteras...
-Sí señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto...
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Rojaflor por la ventana
mira las nubes correr.
Pero pero pero
pero muera el Ser
en las minas y en las olas,
y que viva la roja
la roja flor
de las amapolas.
A la mesa de su Padre el Ser
- florero, sopera, cuchillo, cuchara -
se ha sentado Flordeor
a la hora de comer
cotidiana.
-Flordeor
-Servidor
del Ser y de usted
-Flordeor, pobres y ricos
siempre ha habido, Flordeor.
-Si, sí, sí señor.
-Es así que
ya vemos que,
pese a huelgas y revueltas,
sigue el mundo dando vueltas...
-Si señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto.
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Flordeor tira la silla
y ríe y echa a correr.
Pero pero pero
pero muera el Ser
muera el ser que Ser se llama,
y que viva la flor
de oro, la
flor de la retama.
En el mágico bazar del Ser
- menaje, tualete, escalera mecánica -
se ha metido Moraflor
a comprar todo el placer
de la semana.
-Moraflor.
-Servidor
del Ser y de usted.
-Moraflor, cada producto
tiene un precio, Moraflor.
-Sí, sí, sí señor.
-Es así que
es claro que
hurtando lo que está en venta
contra el sistema se atenta...
-Si señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto...
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Moraflor regala besos
desde el debe hasta el haber.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Que se pierda el que se salva,
y que viva la mora
morada flor,
la flor de la malva.
En el centro de liberación
- panfleto, petardo, consigna, tabarra -
se ha metido Negraflor
a hacer la Revolución
para mañana.
-Negraflor.
-Servidor
del Ser y de usted.
-Negraflor, imperialismo,
monopolio, Negraflor.
-Sí, sí, sí señor.
-Es así que
no hay mas que
a poder reaccionario,
poder revolucionario...
-Sí señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto...
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Negraflor se acuesta con
su hermano y ríe al amanecer.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Muera el Ser sin testamento,
y que viva la negra
la negra flor
flor de pensamiento.
y que viva la flor
de oro, la
flor de la retama.
En el mágico bazar del Ser
- menaje, tualete, escalera mecánica -
se ha metido Moraflor
a comprar todo el placer
de la semana.
-Moraflor.
-Servidor
del Ser y de usted.
-Moraflor, cada producto
tiene un precio, Moraflor.
-Sí, sí, sí señor.
-Es así que
es claro que
hurtando lo que está en venta
contra el sistema se atenta...
-Si señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto...
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Moraflor regala besos
desde el debe hasta el haber.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Que se pierda el que se salva,
y que viva la mora
morada flor,
la flor de la malva.
En el centro de liberación
- panfleto, petardo, consigna, tabarra -
se ha metido Negraflor
a hacer la Revolución
para mañana.
-Negraflor.
-Servidor
del Ser y de usted.
-Negraflor, imperialismo,
monopolio, Negraflor.
-Sí, sí, sí señor.
-Es así que
no hay mas que
a poder reaccionario,
poder revolucionario...
-Sí señor, puede ser.
-Luego, entonces, por tanto...
-Pues ya veremos a ver, ya veremos a ver.
Negraflor se acuesta con
su hermano y ríe al amanecer.
Pero pero pero
pero muera el Ser.
Muera el Ser sin testamento,
y que viva la negra
la negra flor
flor de pensamiento.
Agustín García Calvo - Canciones y soliloquios.
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El mundo que yo no viva - Amancio Prada y María Dolores Pradera.
Letra de la canción:
El mundo que yo no viva,
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla,
¡ay!, de mi vida.
Allí sonará la lluvia,
junto al fuego en las noches frías,
vendrá agosto en el río Barca
y tú, la gentil sonrisa.
Brillará en el papel que siembro,
la negra flor de la tinta,
¡ay!, de mi vida.
Será posible, que vengan,
los amigos y que la digan,
era un hombre y te quiso mucho,
y mucho llorando diga
Es el mundo que no conozco,
atlántida sumergida,
¡ay!, de mi vida.
Allí las palmeras echan,
esmeraldas allí las crían,
del delfín esmeraldas pacen,
allí no hay noche ni día.
Cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se abría,
¡ay!, de mi vida.
Más limpio que agua de oro,
es el mundo que yo no viva,
no hay naves de arar espumas,
ni arado para las viñas.
El gran árbol le da su fruto,
al que el nombre del fruto diga,
¡ay!, de mi vida.
Ese mundo no es el mío,
es el tuyo, el que en tus pupilas,
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista,
a ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora,
¡ay!, de mi vida.
¡Ay!, de mi vida.
¡ay!, de mi vida,
¡ay, de mi vida.
___
de Agustin Garcia Calvo
__________
Libro de conjuros 11
Pero ¿por qué te miramos en el tiempo?
Pero ¿por qué esperamos por ti?
¡Como si no estuvieras aquí!
¡Como si no estuvieras escrita en el cielo!
¿Qué desvarío me ciega así? ¿Qué miedo
tuyo tras ti me hace correr?
¿Cómo no sé que el miedo de ver
es lo que arroja al sol a su vértigo ciego?
Pienso en el último trago y en el beso
último, y grito loco que no,
que eso no puede hacerse, que yo
no seré nunca el último yo que lo pienso;
conque me meto en mi casa, y luego vuelvo
años de haber y debe a contar,
bolas en abaco vuelvo a enhilar
de ébano y vidrio y a hablar de hacer testamento.
Pero ¡si basta salir al campo abierto
noche de estío clara!, y allá,
donde la noche ni noche es ya,
pura me miras tú, y al no verte te veo.
¡Gritos de luz! ¡Millonarias de silencio!,
tantas que ya ni número son:
'Pléyades' digo, 'Andrómeda', 'Orion',
'bóveda'; y mudo palpita todo sereno;
y el corazón que susurra «Todo esto»
siente latir la contradicción.
¡Centro del mar sin fin, corazón,
sol de la nada, flor de la sombra sin centro!
Dices «El fin del espacio», y ¿qué decreto
te ha de impedir pasar más allá?
Dices «Arriba», y sientes que ya
es el arriba un pozo en que caes sin término,
caes no sabes adonde: estoy cayendo
hacia mi no saber lo que sé;
polvo de astros pasa, y se ve
que es todo uno, que ni es vacío ni cuerpos,
uno que es dos porque no se sepa que esto
es todo nada, y ni aun nada es,
que ello soy yo, y yo sólo es
ello, la noche sin fondo en donde me pierdo.
¿Cómo va a ser? Pero ¿cómo no va a serlo,
si estoy en ello? Y en esta cruz
de la evidencia de infinitud
y lo imposible de la infinitud te encuentro.
¡Yo imposible! Ni fui ni soy ni puedo
ser lo que soy. Y tú estás ahí.
Fue de ese modo como te vi
cuando asomaba de niño al cielo desierto:
él la miraba por el balcón del huerto
clara la sombra, y ciego te vio:
«Si hay más allá...» decía «Y si no...»,
de una congoja inmensa los ojos abriendo;
de mi niño te vi: luceros negros
en mi almohada hincada eras tú.
¿Qué haces ahora? ¿Adonde vas tú?
¿Qué locura nos hace esperarte en el tiempo?
__________
Enlace
Los libros de Agustín García Calvo
Leo Ferré
______________________________________________________________
Georges Brassens
Enlace
Georges Brassens - Wikipedia
___________________________________________________________Paco Ibañez - Lo que puede el dinero
LO QUE PUEDE EL DINERO.
Arcipreste de Hita, Libro del buen amor.
490 "Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
al torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.
491 "También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
Cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dinero no es de sí señor.
492 "Y si tienes dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.
494 "Él crea los priores, los obispos, los abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades;
a los clérigos necios da muchas dignidades,
de verdad hace mentiras; de mentiras hace verdades.
495 "Él hace muchos clérigos y muchos ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les da por bien examinados:
a los pobres les dicen que no son ilustrados.
503 "Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones,
despreciar el dinero, también sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.
504 "Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
más si huelen que el rico está para morir,
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.
510 "En resumen lo digo, entiéndelo mejor,
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor,
toda cosa del siglo se hace por su amor.
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Y todo es Vanidad. Rosendo.Homenaje a Javier Krahe
Letra:
Gracias a mi conducta vagamente antisocial
temo no verme nunca encaramado a un pedestal:
no alegrará mi efigie el censo de monumentos,
no vendrán las palomas a rociarme de excrementos.
Y es una pena, la verdad,
porque sería muy bonito
seguir de adorno en mi ciudad
sobre un bloque de granito.
Pues qué penita y qué dolor,
no tendré estatua, no señor.
Gracias a mi postura más bien anticlerical
no será un siglo de éstos cuando entre al santoral:
no acudirán beatas a pedirme un milagrillo,
no vendrán los ladrones a vaciarme mi cepillo.
Y es una pena, la verdad,
porque tenía cierta gana
de echarle un ojo a la deidad
mientras me doran la peana.
Pues qué penita y qué dolor
no tendré culto no señor.
Gracias a que mi musa se las da de cerebral
son pobres mis compases para expresión corporal:
no danzarán mis prosas las reinas de discoteca,
no vendrán los carrozas a hacer su gimnasia sueca.
Y es una pena, la verdad,
porque sería algo inefable
cambiar la torpe realidad
y ser o Borges o bailable.
Pues qué penita y qué dolor
no tendré el Nobel, no señor.
Gracias a mi tozuda decisión existencial
no cabe entre mis planes dar ningún salto mortal:
no gozará las honras funerales mi alma en pena,
no vendrán los gusanos a tirar de la cadena.
Y es una pena, la verdad,
porque sería algo divino
ver cómo todo es vanidad,
y yo en decúbito supino.
Pues qué penita y qué dolor
no tendré esquela, no señor.
Enlace:
Links on "Por la libertad creativa: no al proceso contra Javier Krahe...
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Jabier Krahe
Como Ulises
Letra
Como ulises
No sé cual es más bella,
si
la mar, la vela o la estrella,
y
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
la estrella, la vela y la mar.
Yo, como Ulises, he sido
de Penélope el marido,
y me alejé de esa joya
por unirme a Agamenón,
que iba a la guerra de Troya,
me pedía el cuerpo acción.
Y tuve acción, tuve guerra,
ríos de sangre por tierra,
y, entre hecatombes y vino,
Aquiles, casi divino.
Y el mejor de mis engaños:
un caballo de madera.
Y Aquiles que desepera
y muere. Fueron diez años.
Y me volví para casa,
puse de Itaca el rumbo,
y ya sabéis lo que pasa,
dando un tumbo y otro tumbo.
Y, ¿qué queréis que uno haga?
Si al primer tumbo me tumbo
en el lecho de una maga?
Baste deciros que tanto
de Calipso fue el encanto
que me acosté en aquel lecho
un par de años, quizá tres,
y siempre esta desecho.
Pero el tiempo es como es.
Y rompe el encanto un día.
Y sigues tu travesía,
resistes a duras penas
cánticos de las sirenas,
y visitas el infierno
donde Aquiles y tu madre,
aunque Cerbero les ladre,
tienen frío y es eterno.
Y otra vez de vuelta a casa,
otra vez de Itaca al rumbo,
y ya sabéis lo que pasa:
doy un tumbo y otro tumbo
y, otra vez mi suerte aciaga,
y, esta vez casi sucumbo
en el lecho de otra maga.
Circe de turbio recuerdo
me quería para cerdo.
Lo fueron mis camaradas,
a mí me salvó algún dios.
Y le afeé sus cerdadas:
que te zurzan, Circe, adiós.
Y, al mar, me dicta mi instinto,
al mar, que es un laberinto.
Y sopla un viento contrario
y doy con un sanguinario
cíclope vil, Polifemo.
Aunque me tuvo a su antojo
era un borracho y un memo.
Le clavé un palo en el ojo.
Nadie, gritaba, me ciega,
Nadie, gritaba acusica.
Con Poseidón no se juega
y naufrago hacia Nausicaa,
linda princesa feacia,
a quién traté en plan colega
con extrema diplomacia.
Y me alojé en el palacio
de su padre, el rey feacio,
y me contaron mi historia
sin saber que yo era yo,
y en un momento de euforia
mi gloria me descubrió:
Señores, sí, soy Ulises,
vuelvo de muchos países,
debo seguir navegando,
Itaca me está esperando.
Me ofrecieron un navío
y remeros, los mejores.
Y zarpé hacia mis amores,
mi Penélope y el crío.
Itaca al fin, veinte años,
Itaca al fin, no son nada,
unos cuantos desengaños
y es el mar agua pasada.
Me disfracé de mendigo:
vi a Penélope casada
con un antiguo enemigo.
Ahora soy un ex marido
u en ex padre, y he sabido
que guardó un tiempo mi ausencia
bordando que era un primor,
que se agotó su paciencia,
que rompió su bastidor.
En uno de sus repentes
y a uno de los pretendientes
parece ser que le dijo:
padre serás de mi hijo
y tendremos otros varios,
Ulises, si es que regresa,
se llevará un sorpresa,
me lo dictan mis ovarios.
Y ahora, perdido mi rumbo,
ahora voy adonde sea,
un tumbo doy y otro tumbo
y prosigo mi odisea
en otras tristes canciones.
Sólo Hermes y Atenea
comparten mis libaciones.
No sé cual es más bella,
si
la mar, la vela o la estrella,
y
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
las tengo al navegar,
la estrella, la vela y la mar.
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